Hago la parada al autobús. Subo, pago y me doy cuenta que no hay lugares desocupados. Camino y a mi izquierda, se encuentran sentadas madre e hija (de 8 o 10 años de edad). El transporte sigue su rumbo y sólo veo las calles pasar por la ventana. Se detiene el autobús bruscamente y trato de guardar el equilibrio.
Al parecer, estamos frente a una tienda en donde venden artículos para fiestas infantiles, como dulces, platos/vasos desechables y piñatas, éstas últimas colgadas afuera del local. Noté que había 3 piñatas de unos personajes que desconocía (Monster High, investigué antes)
Sonreí y desvié la mirada. No creo que tenga el mismo ánimo cuando llegue a esa edad. =)
Al parecer, estamos frente a una tienda en donde venden artículos para fiestas infantiles, como dulces, platos/vasos desechables y piñatas, éstas últimas colgadas afuera del local. Noté que había 3 piñatas de unos personajes que desconocía (Monster High, investigué antes)
De repente, escucho:
-¡Mamá! Cuando tenga 15 años, ¿me puedo pintar el pelo como “Draculaura”?-
Pregunta sonriente la pequeña que se encuentra cerca de mí.
Su madre asienta, al parecer sólo para ignorar a su hija.

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